Fotos muestran las normas sanitarias de Bobbejaanland
En la reapertura de julio de 2020, Bobbejaanland funcionó con reservas, marcas de distancia, filas vacías y mascarillas en las atracciones más intensas. Varias atracciones cubiertas y servicios siguieron cerrados temporalmente.
Más contexto
Bobbejaanland reabrió a comienzos de julio de 2020 tras un retraso de tres meses provocado por la crisis del coronavirus. El regreso de los visitantes no se parecía a un inicio de temporada normal. En la entrada se revisaba primero la reserva y después se escaneaba el billete o el pase anual. En colas, tiendas, restaurantes y aseos, puntos verdes separados dos metros indicaban dónde debía esperar cada grupo.
La operación de las atracciones también cambió. En los vehículos se dejaban filas vacías y las mascarillas eran obligatorias en las atracciones más intensas, como Aztek Express, Bob Express, Dreamcatcher, Fury, Naga Bay, Oki Doki, Revolution, Sledge Hammer, Speedy Bob y Typhoon. Las colas interiores, como la de Revolution, recibían atención especial. Varias experiencias permanecían cerradas temporalmente: Kinderland, El Paso, Glijbaan y The Forbidden Caves. Además, las montañas rusas funcionaban sin gafas de realidad virtual.
Para los visitantes, la jornada quedó marcada por nuevos hábitos: mantener distancia, desinfectarse, pagar con tarjeta y aceptar una oferta incompleta. La reapertura fue un momento histórico en el que los parques cambiaron espontaneidad y capacidad por flujos controlados y medidas sanitarias visibles.