Uncharted volvió a comportarse como un imán de colas en PortAventura, pero lo que más me hizo levantar la ceja fue ver a Silver River Flume tocar los 120 minutos mientras Ferrari Land todavía guardaba un pequeño regalo al final del día. Sí, de esos momentos que hacen que uno se quede mirando las gráficas un rato más de lo previsto.
PortAventura y Ferrari Land estuvieron casi empatados
La pelea bonita del día estuvo en la Costa Daurada, porque Ferrari Land y PortAventura se movieron prácticamente al mismo ritmo durante las últimas 24 horas. Ferrari Land quedó ligeramente por delante, con una espera media de 23,76 minutos, mientras PortAventura se quedó muy cerca con 23,09. Para ser sábado, sin festivo público ni vacaciones escolares marcadas en el contexto, me parece una jornada con bastante personalidad: no una locura constante, pero sí con picos muy serios en las atracciones adecuadas.
En PortAventura, la historia volvió a escribirse alrededor de las atracciones que todo el mundo mira primero. Uncharted se mantuvo durísima, con una media de 80,91 minutos y picos de 100, mientras que Furius Baco y Tutuki Splash también tuvieron ratos de esos en los que conviene respirar hondo antes de entrar a la cola. Lo divertido —al menos para quienes disfrutamos cazando patrones— es que Silver River Flume se convirtió en una de las grandes protagonistas del día: no solo tuvo una media alta, sino que llegó hasta esos 120 minutos que parecen gritar “hoy hace falta estrategia”.
El agua mandó, pero no fue la única historia
El calor de un sábado de finales de junio se notó especialmente en las atracciones de agua, y ahí PortAventura tuvo un guion muy reconocible. Silver River Flume, Tutuki Splash y Grand Canyon Rapids aparecieron entre las esperas más potentes del parque, y eso encaja con esa sensación de tarde en la que todo el mundo decide refrescarse a la vez. Grand Canyon Rapids, por ejemplo, no fue el monstruo del día, pero con una media por encima de los 31 minutos se mantuvo lo bastante presente como para no dejarlo para “luego” sin pensarlo.
También hubo un detalle curioso en la apertura de algunas zonas de PortAventura. Templo del Fuego no apareció como disponible hasta las 16:37, bastante después de la apertura prevista de las 10:30, y Tomahawk también tardó en entrar en juego hasta las 12:50. Varias atracciones familiares como Canoes, Kiddie Dragons, Wild Buffalos, Waikiki, Tea Cups, Buffalo Rodeo, Carousel, Grand Canyon Rapids, Los Potrillos y Kiddie Balloons se dejaron ver a partir de las 12:20. Para un visitante con niños, esto cambia bastante el plan de mañana: si ibas directo a esa zona, la primera parte del día pedía flexibilidad.
Ferrari Land tuvo su pequeño premio para los resistentes
Ferrari Land me dejó una de las sonrisas del repaso, porque el parque siguió dando juego después de la hora prevista de cierre. La planificación marcaba las 22:00, pero Red Force todavía tenía cola visible a las 22:32, así que para los cazadores de última vuelta hubo unos 32 minutos extra de movimiento. Y oye, eso se agradece: cuando un parque viene con Maranello Grand Race y Red Force alcanzando los 70 minutos durante el día, y Flying Dreams y Racing Legends también calentitos, regalar ese margen final sabe especialmente bien.
La montaña rusa roja volvió a ser el gran faro de Ferrari Land. Red Force se movió con una espera media de 44,71 minutos y llegó a los 70, suficiente para convertirla en una de esas decisiones que conviene tomar con cabeza. Lo que me gustó del patrón es el contraste: alrededor de las 19:00 el parque tuvo un tramo muy amable, casi de paseo, y una hora después la presión subió muchísimo. En Ferrari Land, ayer no bastaba con decir “voy por la tarde”; la hora concreta importaba una barbaridad.
Parque Warner: Batman brilló, pero dos ausencias pesaron
Parque Warner Madrid tuvo un día bastante más irregular, y justo por eso me pareció interesante. El parque no estuvo tan cargado en conjunto como PortAventura o Ferrari Land, con una espera media de 12,78 minutos, pero Batman Gotham City Escape jugó en otra liga: se movió por encima de los 57 minutos de media y llegó a 91. Es el típico caso en el que mirar solo el ambiente general del parque puede engañar; Warner podía parecer razonable, pero Batman pedía plan propio.
La parte menos cómoda para los visitantes estuvo en Expedientes Warren y LEX LUTHOR. Ambas atracciones estuvieron sin funcionar durante 570 minutos dentro de esta ventana, desde el mediodía hasta el final del seguimiento, y eso pesa bastante si eran dos de tus objetivos del día. Además, Parque Warner acumuló muchos minutos de parones entre varias atracciones, aunque la mayoría de los momentos breves no cambiaron tanto la estrategia como esas dos ausencias largas. Si cualquiera de las dos es imprescindible para ti, yo no esperaría a estar en la puerta de la atracción para comprobarlo: miraría antes la página de tiempos de espera y volvería a revisar al entrar al parque.
Aun así, Warner no fue solo una historia de ausencias. Rápidos ACME se mantuvo fuerte, con una media de 40,70 minutos, y La Aventura de SCOOBY-DOO también tuvo una jornada bastante viva. Me gusta este tipo de día porque obliga a jugar un poco: si Batman está disparada y las atracciones de agua aprietan, quizá te compense buscar primero interiores o familiares, y volver a los grandes nombres cuando el parque respire.
Madrid estuvo más amable, pero Abismo no perdonó
Parque de Atracciones de Madrid quedó muy cerca de Warner en espera media, con 12,38 minutos, aunque Abismo volvió a recordar quién manda allí cuando la cosa se anima. La coaster alcanzó 86 minutos y se movió de media por encima de los 43, así que fue claramente la atracción que más condicionó el plan. En un parque con bastantes momentos manejables, Abismo fue ese clásico “hazlo cuando lo veas razonable, no cuando ya sea tarde”.
Lo más agradable del bloque madrileño fue que hubo ratos realmente suaves. En Warner, alrededor de las 12:00 aparecieron esperas muy bajas en conjunto, y en PortAventura también se vio un respiro llamativo cerca de las 18:00. No lo vendería como una regla mágica —los sábados cambian rápido—, pero sí como una pista preciosa para fans de las colas: a veces el mejor momento no está al abrir, sino justo cuando el parque se redistribuye y todo el mundo está comiendo, buscando sombra o cambiando de zona.
Mi estrategia para repetir un día como este
Si hoy me tocara elegir ruta, en PortAventura iría muy pronto a Uncharted o la dejaría para una ventana de calma, pero no la metería “cuando pasemos por allí”. En Ferrari Land intentaría aprovechar el tramo más tranquilo antes de que Red Force vuelva a tirar de todo el parque, y en Parque Warner miraría Batman Gotham City Escape desde primera hora, con un ojo puesto en Expedientes Warren y LEX LUTHOR antes de cruzar medio parque. Y si acabas en Ferrari Land al cierre, yo me quedaría rondando Red Force: ayer los últimos resistentes tuvieron premio, y esos minutos extra saben a victoria de fan.